En el silencio del bosque

A veces es necesario salir de la rutina constante de la gran ciudad, de los atascos en la M30 y las colas en el super...A veces es necesario simplemente respirar y contemplar el mundo que nos rodea, buscando el silencio y la quietud húmeda del bosque.


Cuando hace año y medio decidí mudarme a Madrid, uno de mis mayores temores era la falta de naturaleza a mi alrededor, dejar de tener la posibilidad de solo en diez minutos poder estar en mitad de un bosque sin nadie alrededor. Por circunstancias de la vida acabé viviendo en Vallecas, bastante lejos del tipo de zona verde a la que yo estaba acostumbrado. Tengo que aclarar que antes la naturaleza para mí era una constante diaria, no suponía un esfuerzo y jugaba con ventaja ya que me crié en estos territorios y los espíritus del lugar (o Genii Loci) eran muy familiares para mí.


Claro está que en el momento en el que me mude todo cambió. Estaba rodeado de espacios ajenos con los que no tenía ningún vínculo, los Genii Loci de los espacios naturales que podía visitar me eran desconocidos y se mostraban hostiles hacia mi. Me faltaba el aliento verde de esa naturaleza húmeda y nutritiva que me da la vida y además todos los espacios "salvajes" a los que podía desplazarme estaban bastante lejos y cercados de tráfico y asfalto.


Ha sido duro adaptarme a todo esto, pero entre el asfalto y los altos edificios que me rodean ha surgido algo nuevo, una forma diferente de conectarme con el entorno. Al estar tan acostumbrado a relacionarme con espacios familiares había perdido esa habilidad de abrirme a lo desconocido, a lo nuevo, a lo diferente... Y ha sido al romper esa frontera cuando he visto florecer una nueva forma de percepción, más profunda, más poderosa, más anclada en el espacio que me rodea (sea cual sea).


Cuando ahora vuelvo a los lugares que me eran tan familiares en el pasado, lo hago de forma diferente, con una calma y una profundidad que me eran desconocidas. Aprecio cada detalle, cada forma, cada color con una intensidad que llena mi espíritu de vida salvaje. Antes casi podría decir que era algo rutinario que no apreciaba realmente.


Hace unos días fui a pasear por un pinar que se encuentra cerca de la ciudad donde me crié. Es un lugar que no está lejos de la civilización, pero desde el momento en el que pones un pie fuera del coche y hueles las fragancias de los pinos y la tierra húmeda algo cambia dentro de ti. La percepción del tiempo se distorsiona y parece ralentizarse, casi dejar de existir. El día en cuestión era un día gris y lluvioso con lo que el sol no podía servirme de referente sobre el paso del tiempo.


Vagué por las espesuras del bosque simplemente respirando, oliendo las hojas en descomposición y escuchando el lento goteo de la lluvia. Muchas veces parece que cuando salimos a un entorno natural tenemos mil cosas o ejercicios que hacer (tomar tierra, respiraciones, sentir esto, visualizar aquello, percibir lo otro...bla, bla, bla.....), pero el más poderoso de todos es la observación.


Existe todo un mundo maravilloso bajo nuestros pies y a nuestro alrededor, lleno de matices, formas y colores que pueden nutrirnos y alimentarnos casi tanto como la más sana de las comidas. Alimentan nuestro espíritu de una forma estimulante que nos conecta con algo profundo en nuestro interior, algo antiguo y salvaje.


He aprendido a valorar mucho estos momentos de silencio y calma y el efecto que tienen en mi salud y mi estado emocional, para mí se han convertido en algo tremendamente necesario para desconectar de la ciudad. Aquí puedo ser libre de cambiar mi perspectiva, de observar el mundo con otros ojos y nutrirme, de desconectar del ruido y la energía opresiva que a veces puede ejercer la ciudad sobre nosotros. Salir de la comodidad me ha enseñado a valorar estos momentos de forma distinta y a buscarlos con anhelo.



De estos pequeños paseos, de estos momentos de silencio vuelvo renovado y no soy el mismo de antes, pues algo diferente habita en mi interior, es algo que solo aquellxs que han sentido la llamada del bosque conocen. Os invito a todxs a disfrutar de esta quietud.

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