"Una Bruja en la ciudad I"

Actualizado: feb 3

¿Qué significa ser bruja hoy en día? ¿Podemos llevar a cabo esta práctica en un contexto urbano alejado de la Naturaleza? En esta serie de publicaciones compartiremos tiempos y espacios con diferentes practicantes modernos para responder a estas cuestiones.



Nuestros rituales comienza siempre con una "Toma de Tierra" y el establecimiento de un espacio sagrado en el que llevaremos a cabo nuestro trabajo. De esta forma nos conectamos con la energía de la Tierra que hay bajo nuestros pies, y con la energía de los cielos sobre nuestras cabezas, como si fuéramos árboles abiertos al mundo que nos rodea.

...Como si fueran raíces, buscando el suelo fértil, bajando fácilmente hacia abajo, hacia abajo...a través de los cimientos de este edificio...pasas a través de los restos, de los huesos de aquellos que vivieron antes que nosotros...hacia el corazón vivo de la Madre Tierra...

De esta forma empezamos a dejar atrás nuestro día a día, nuestra realidad ordinaria para permitir que la magia empiece a ocurrir. Dentro de las corrientes "tradicionales" de brujería, se otorga una gran importancia al contacto con el entorno natural que rodea al practicante, si bien es cierto que este contacto es muy importante para el propio desarrollo espiritual de la bruja y para el desarrollo de su práctica cotidiana, no es un impedimento vivir en un entorno urbano para llevar a a cabo dicha práctica. La mayor parte de la población mundial se concentra en grandes ciudades, muy alejadas (en principio) del mundo salvaje y natural, pero si nos paramos a observar, podemos encontrar fuentes de poder natural dentro nuestras ciudades.



Desde una maceta en la ventana a unas maravillosas plantas en nuestro cuarto de estar, pasando por los enormes parques que podemos encontrar en el corazón de toda ciudad, la Naturaleza nos muestra que ni siquiera capas y capas de asfalto pueden impedir que emerja con esplendor para recordarnos el Mundo Verde. El problema actual radica en el hecho que nos hemos olvidado de "observar" el mundo que nos rodea; cegados por impresionantes edificios con docenas de plantas, luces brillantes que nos anuncian el lanzamiento del último modelo de Xiaomi y un tráfico incesante que recorre cada arteria de la ciudad, hemos perdido el contacto con el pulso verde, con el devenir de las estaciones y con el lenguaje de la Tierra.


Gran parte de la práctica básica de la Brujería consiste en ayudarnos a reconectar con todo este lenguaje olvidado, aprender a escucharlo y aprender a hablarlo de nuevo. Pero para ello no tenemos que retirarnos a una vida solitaria en las montañas alejados de todo lo mundano, podemos aprender a todo esto entre capas y capas de asfalto, lo único que necesitamos es tener la voluntad de hacerlo y el coraje de desandar el camino habitual que estamos acostumbrados a recorrer e internarnos en la espesura de lo desconocido.




Un sendero en el parque puede convertirse en el inicio de nuestro viaje hacia el Otro Mundo, paso a paso vamos respirando y dejando atrás todo el ruido de nuestra mente, permitiendo que nuestra visión sea inundada por formas más orgánicas y nuestros pulmones se llenen de humedad y olor a hojas podridas...




Es muy importante ser consciente de lo que pueden contarnos nuestros sentidos... Olemos el aire más limpio que nos rodea, observamos los juegos de las luces en este entorno orgánico y vivo, tocamos la tierra bajo nuestros pies o la corteza rugosa de los árboles...


Todo esto comienza a relajarnos y despertar sensaciones en nosotros que habitualmente no sentimos (o no nos permitimos sentir), empezamos a conectar con el espacio a nuestro alrededor de una forma distinta. Este es el momento de pararnos y conectar con la Tierra, despertar nuestras raíces y lanzarlas hacia el corazón magmático de la Madre Tierra para beber de esa fuente de poder. Y utilizando la metáfora del árbol, nuestras ramas crecen hacia el cielo para bañarse en la energía del Sol, la Luna y las estrellas. Llenos de esta energía estamos conectados con el mundo que nos rodea, somos canales de poder...


El siguiente paso consiste en establecer lo que llamamos "espacio sagrado", un lugar en el que llevamos a cabo nuestro ritual, un espacio purificado y consagrado donde somos conscientes de las energías de los elementos, los espíritus y los dioses. Con fuego y aire...con hierbas y humos vamos levantando el velo y viajando hacia otras realidades, el mundo que conocemos se desdibuja a nuestro alrededor poco a poco.



Y tras el humo caminamos en círculo, tres vueltas al centro para crear nuestro Círculo mágico, nuestro templo, nuestro vórtice de poder entre los mundos...


"Por encima de todas las zarzas... por debajo de todas la nubes... entre simas y collados... entre robles y espinos...Ven donde arde el fuego y brilla la Luna... cabalga el viento de la noche y acude al cruce de caminos entre los Mundos...el círculo queda trazado, el círculo queda trazado, el círculo queda trazado... Ahora estamos entre los Mundos, y lo que hay entre los Mundos, puede cambiar el Mundo... ¡Qué así sea!"

Un espacio seguro y protegido donde solo el amor perfecto y la confianza perfecta tienen cabida. En este espacio nuevo que hemos creado, llamamos a los Elementos que sostienen la vida y que dan forma a la realidad en que vivimos: Tierra, Aire, Fuego y Agua...



Y en esta unión sentimos la conexión con las fuerzas que rigen la vida, tanto en la cima de las montañas como en el corazón de las ciudades. Y de esa energía surge la alegría que nos inunda y una sonrisa se dibuja en nuestro rostro.



Ahora el círculo está completo y permanecemos de pie en el centro, viendo el mundo de una forma totalmente distinta; la realidad a la que estamos acostumbrados pierde su nitidez habitual y sus contornos brillan con colores diferentes. No somos los mismos que iniciaron ese camino por el sendero en la espesura, hemos viajado hacia el Otro Mundo y al llegar aprendemos una valiosa lección: que el corazón del Otro Mundo se encuentra tejido con el corazón de Este Mundo, que podemos atravesar el velo que los separa en cualquier lugar y en cualquier momento, solo tenemos que aprender a dar los pasos correctos y abrirnos a la pura intención de realizar el viaje.


Y cuando el último rayo de Sol se oculta en el horizonte, la bruja observa el mundo a sus pies, entre humo de incienso y cantos olvidados ella teje su hechizo y da forma al Mundo... Con los pies sobre la tierra y la cabeza entre las estrellas...




"El círculo se abre, pero permanece siempre intacto...Dulce encuentro y dulce despedida y dulce encuentro otra vez..."

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